miércoles 15 de julio del 2020

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Una administración, una competencia por Oswaldo Betancort

El pasado 22 de marzo escribí un artículo de opinión que se titulaba “Ahora no cabe un vuelva usted mañana”, que me permito la licencia de copiarlo literalmente, pues no ha perdido vigencia, muy al contrario, parece que el escenario descrito cobra más actualidad en estos días:

“Nuestro ayuntamiento por una simple cuestión de humanidad y porque es nuestro deber nos lo exige. Hemos de ser infalibles y previsores y accionar ya nuevas políticas en lo social dirigidas a estos nuevos tiempos en los que se prevé que no lucirá el sol. El tiempo, que sea más corto o más largo dependerá exclusivamente de la capacidad y la dedicación de los actores implicados en su gestión, en la toma e implementación de decisiones que tengan que ver con las necesidades de las personas, por lo tanto, la celeridad se convierte en un factor capital en la nueva etapa que se nos avecina. Un nuevo sistema en que la parte burocrática lejos de interferir, no cuestione interminablemente los procedimientos por aplicar, consiguiendo que inmediatez y eficacia sea la gran bandera que nos guíe.

 

Es de capital importancia y ha de disponerse de manera excepcional una mayor flexibilidad presupuestaria que contemple los gastos derivados de la atención social de nuestros municipios. Digo esto, porque creo hemos de responder  solícitos a cualquier demanda fundamentada en material social y esa debe ser la forma de proceder. Por lo general, estamos encorsetados en infinidad de normativa burocrática de una u otra índole no siendo el actual, el modelo más idóneo para gestionar una realidad completa y realmente diferente.

 

Es por ello por lo que juntos hemos de consensuar las herramientas para un  nuevo modelo administrativo implementado eficazmente para esta situación, en el que prime la celeridad en lo relativo a estos gastos y permitan reaccionar con celeridad -no me canso de repetirlo-, a las necesidades del pueblo, pues casi la totalidad de ellas serán cuestiones de subsistencia de las personas en las que no cabe un “vuelva usted mañana”.

 

Tomando ese pensamiento como referencia, en el Ayuntamiento de Teguise, antes de aquellas fechas, planificamos tres posibles escenarios y actuamos con previsión para no llegar tarde en la futura atención a los vecinos.

 

Encajes de bolillo hemos tenido que hacer para vestir un santo sin desvestir a otro, hemos reforzado el área de Bienestar Social con dos personas una para el departamento jurídico, una figura fundamental en estos tiempos en los que la normativa y la burocracia administrativa se han convertido en un auténtico galimatías. Además, hemos de disponer de capacidad de respuesta urgente ante la cantidad de ayudas que se irán convocando teniendo como finalidad paliar la situación de la mejor manera posible. Hemos presentamos esta semana el segundo Plan de Empleo desde el confinamiento, y probablemente tengamos que replantear dentro de no mucho una ampliación de personal para seguir cubriendo necesidades. Con estas nuevas incorporaciones en el área, nos hemos marcado el objetivo de tener capacidad para presentar un programa de inserción laboral cada 15 días.

 

En breve contaremos con personal de apoyo para la Oficina Técnica, habida cuenta que con la celeridad en la concesión de licencias para rehabilitación, así como construcción de nuevos espacios, ayudamos a la creación de empleo y a una redistribución económica entre los profesionales del municipio. Un arquitecto y un nuevo aparejador han sido los perfiles que destacan por necesidad en el servicio.

 

Pero de nada, o muy poco, valdrá el esfuerzo que cada uno de los ayuntamientos estamos realizando si no existe una equiparación de tareas en el ámbito del Gobierno de Canarias, la cual permita suprimir trámites burocráticos innecesarios que lo único que consiguen es ralentizar a unos y espantar a otros inversores debido a que no pueden materializar sus inversiones, y ejemplos de lo que hablo, desgraciadamente, son por todos conocidos.

 

Necesitamos un plan de emergencia que contemple las áreas del gobierno de manera transversal, algo que llevo tiempo planteando incluso, por ejemplo, para el sector turístico en Canarias. A día de hoy el modelo aplicado te obliga a realizar un extenso periplo entre consejería y consejería de distintas administraciones para simplemente remozar un hotel, unos apartamentos, u obtener alguna licencia de nueva actividad. El camino comienza con un primer paso en los Ayuntamientos, luego diferentes áreas del Cabildo y posteriormente el beneplácito y permisos del Gobierno de Canarias y cada uno con sus plazos administrativos… es normal que el inversor en cualquier materia alegue que hay que comenzar un año antes. Una mejora en el producto constante y una mejora en la tramitación constante debiera ser el objetivo que perseguir.

 

Pongo este ejemplo pues en materia social ocurre igual, cualquier solicitud requiere de más sellos que el baúl de la Piquer, y ahora como digo no es momento de ese modelo administrativo engorroso e indefinido en el tiempo. En definitiva, clarificar las competencias para evitar duplicidades de otras Administraciones de forma que se haga efectivo el principio “una Administración, una competencia”.

 

En Teguise seguimos estudiando nuevas respuestas antes de que se formulen las demanda. Afortunadamente, soy el alcalde de mi pueblo y cuento con un equipo extraordinario que está y estará a la altura de las circunstancias.

 

Oswaldo Betancort

 

Alcalde de Teguise

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