sábado 02 de julio del 2022

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Miembros de la comunidad senegalesa acosan a una mujer para que no denuncie a su marido musulmán

Una mujer de 50 años de edad cuya identidad responde a las iniciales P. P. B. ha denunciado en declaraciones a ACN Press el “acoso” al que, según ella, ha sido sometida por varios miembros de la comunidad senegalesa de Fuerteventura para evitar que denunciara, por violencia de género, a su marido de origen musulmán y oriundo del país africano.

A pesar de las amenazas, el pasado 13 de enero presentó la denuncia por malos tratos contra su ex pareja “tras recibir una brutal paliza el día anterior de la que todavía tengo secuelas", explica la mujer. La jueza archivó provisionalmente la causa por falta de pruebas, "aunque ayer, presentamos recurso a la espera de que finalmente dicte una orden de alejamiento contra él", insiste.

 

P. P. B. apela a los medios de comunicación para “exigir justicia y poner fin a la situación de indefensión que sufro desde que denuncié a mi marido por malos tratos”. En este sentido, explica que es la manera de hacer frente al temor que le inspiran su ex-pareja, con quien en 2009 contrajo matrimonio por el rito musulmán, y varios miembros de la comunidad senegalesa afincada en Fuerteventura “que quieren evitar que la situación sea de dominio público”.

Según ella, las presiones no han cesado a pesar de haber interpuesto denuncia por maltrato tras recibir el pasado 12 de enero "una brutal paliza que me dio, cuando le exigí los 10.000 euros que me debe, porque él es experto en artes marciales".

Además, apunta que presentó el parte de lesiones que le facilitaron en el centro de salud "donde me atendieron y donde una amiga me convenció para que denunciara mi caso, aunque yo estaba muerta de miedo", insiste P. P. B.

Explica que en las propias dependencias de la Guardia Civil comenzó a recibir llamadas desde números ocultos que colgaban cuando atendía la policía. “Me empecé a encontrar con un montón de hombres de color que me decían que no siguiera adelante con las denuncias", afirma y añade que esta situación se repitió estando delante su abogado. “Me generó mucho miedo", confiesa la mujer.

Asimismo, declaró que no sucumbió ante la presión y formalizó la denuncia que se resolvió en un juicio rápido donde la jueza procedió al archivo provisional de la causa "por falta de pruebas", explica. Su marido salió libre "con una sonrisa de oreja a oreja y repitiéndome: ya te lo advertí, yo estaré 24 horas en el calabozo pero tú para siempre en la tumba", asegura P. P. B.

En esta línea, dice que la sentencia sumió a la denunciante en "una gran inseguridad y muchísima indefensión". Asegura no entender esta decisión "propia de un país de origen musulmán pero no en España, donde se supone que cuidan a las mujeres y hay especial sensibilidad hacia las que somos víctimas de violencia de género".

Ayer recurrió el dictamen y ahora, en una casa de acogida, espera a que la justicia dicte una orden de alejamiento contra quien todavía es su marido "y poder volver a mi casa a recomponer mi vida porque recursos no me faltan siempre he sido una mujer independiente económicamente y en todos los sentidos", concluye.


Agencias-PPE-CAN-ACN

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