lunes 04 de julio del 2022

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El presunto pistolero que vivía en Lanzarote

El juicio por el asesinato del capo colombiano Leónidas Vargas ha proseguido este mediodía con la declaración del presunto autor material, Jonathan Andrés O., y de su amante, Yuli Carolina, una vista que derivó en un "culebrón colombiano", como así lo han definido algunos abogados de la Defensa.

Según el fiscal, Alexander S. recogió a Jonathan Andrés en el aeropuerto, le entregó una pistola y llevó al hospital. En la entrada le esperaba José Jonathan F., Edgar Andrés O. y Jonathan M. Una vez allí, éste último, cubierto con una gorra entró en el centro hospitalario seguido de Jonathan Andrés, quien también llevaba una gorra y cubría la cara con una braga negra, a quien indicó la habitación en la que estaba ingresado Vargas y le disparó cinco tiros.

 

Durante la sesión judicial celebrada este miércoles, Jonathan Andrés ha explicado que voló desde Lanzarote, donde vivía y trabajaba, hasta Madrid horas antes del crimen de Vargas por despecho hacia su mujer.

Lo que conocía la esposa es que su marido había quedado en la capital con su amante desde hace años, Yuli Carolina, aunque "algo sospechaba", ha precisado. "Mi mujer no estaba de acuerdo con que viniera a Madrid. Pero le dije que venía con un amiga porque me dejó solo en Nochevieja", ha añadido.

Yuli Carolina está acusada de participar en la muerte de Vargas al comprarle el billete de avión a Jonathan Andrés. De hecho, durante la declaración ante el juez, ha reconocido que ella compró el pasaje, de unos 400 euros de valor, con dinero suyo y de una amiga que se lo prestó. "Si hubiera sabido que era para algo así (en referencia al crimen) hubiera pagado 50 euros a alguien para que fuera a comprar los boletos", ha indicado.

La procesada se encontraba nerviosa y compungida durante su declaración y la de su ex amante puesto que, según explicó, estaba presente en la sala la mujer del supuesto autor de la muerte. En este sentido, la abogada de Jonathan Andrés, María Luisa Pérez, pidió que la mujer no estuviera presente durante el interrogatorio a su testigo, lo que fue denegado por el juez al tratarse de una audiencia pública.

Durante el interrogatorio, Ortiz ha afirmado no recordar cómo se trasladó del aeropuerto a la casa de Yuli cuando llegó de Canarias y si tomó un taxi en éste y otros trayectos desarrollados estos días. A preguntas del fiscal, que le hizo recordar su precaria situación económica, Jonathan Andrés ha apuntado finalmente que los taxis lo pagó su amante.

Ya en Madrid, Ortiz ha indicado que tuvo que entregar a su suegra, que vivía en Villaverde, un regalo de parte de su mujer y que durmió en una ocasión en casa de Yuli y otra noche en casa de un familiar. También ha indicado que compró el billete sólo de ida porque no controlaba sus días de libranza.

Jonathan Andrés regresó a Lanzarote más tarde de lo previsto, lo que fue apercibido por sus jefes. Poco después dejó el trabajo porque dijo que su superior era "racista". Pasó un tiempo en el paro y tras un viaje a Colombia fue detenido por la Policía en Barajas. "Pensaba que me detenían por un altercado que tuvimos anterior, pero me dijeron que era por la muerte de Vargas", ha apuntado.

El acusado de tirotear al capo colombiano negó haber acudido al hospital 12 de Octubre, haber estado en casa de Salazar y negó conocer a ninguno de los encausados salvo a Yuri. Ni el fiscal, ni la acusación particular ni su abogada --que reconoció que la declaración de su cliente había sido "confusa"-- hicieron más preguntas sobre el asesinato ni abundaron en las circunstancias de la estancia de Ortiz en Madrid y su relación con la amante y su mujer.

En este sentido, ya a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid, el abogado de Edgar Andrés, Juan José Santelesforo, ha manifestado que en el día de hoy "ha habido cosas más propias de un culebrón venezolano o colombiano que un juicio". "Yo, sinceramente, creo que no se ha preguntado por el objeto propiamente del juicio y las preguntas carecían de sentido y creo que no se deberían ni haber siquiera permitido", ha comentado.

Santelesforo entiende que las preguntas deberían ir dirigidas a saber qué ocurrió, si estaban allí los detenidos y si tienen relación con los hechos. "El resto de preguntas carecen de sentido y no aportan nada ni al jurado, ni al tribunal", ha añadido.

Por su parte, el letrado de Yuli Carolina también ha incidido en que el fiscal no le ha preguntado nada por el crimen propiamente dicho porque "no hay nada", al tiempo que ha asegurado que su defendida se sienta en el banquillo exclusivamente por tener una relación con Jonathan O.

El turno de declaraciones de los acusados lo cerró José Jonathan F., al que el fiscal acusa una "pequeña empresa" criminal como "oficina de cobros" dirigida para atentar contra Vargas. El procesado ha indicado que no había participado ni tenía nada que ver con su muerte, que no tiene antecedentes penales y que trabaja y reside legalmente en España.

El procesado no ha querido responder más que a las preguntas de su abogado, Jacobo Teijelo, que ha justificado está decisión porque "no se han resuelto unas nulidades que plantea y que, por lo tanto, una declaración en los términos normales podría estropear esta línea de defensa".

No obstante, ha declarado que pretende que en el juicio haya "luz y taquígrafos". "En ninguno de esos papeles nadie puede encontrar pruebas de lo que no es verdad. Nadie ha dicho que sea el jefe de nada ni de nadie que se le parezca", ha resumido.

Por otro lado, Tejeilo, al igual que hicieron los otros abogados de los acusados, ha protestado por la inclusión en el caso de las declaraciones que hicieron algunos de los encausados ante la Policía, que contradicen su versión actual de los hechos. El juez ha pedido que se incluyeran, pero que no se leyeran.

Los abogados de la Defensa han indicado que la Ley del Jurado impide esta actuación y que la jurisprudencia que alega el fiscal para incorporarlas es anterior a dicha ley. Además, critica que el Ministerio público presentara esta documentación después de haber testificado Jonathan M. y concluye que este procedimiento podría llevar a la nulidad del juicio.

"El problema es que no se pueden hacer las cosas a traición. Lo que dice la ley es que el acusado tenga derecho a responder si se presenta un papel, no esperar a que termine la declaración para meterlo de sobaquillo. Eso, aparte de ilegal, es impresentable", ha zanjado Tejeilo.

 

 

Agencias EP

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