sábado 01 de octubre del 2022

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Tribunales.- Oliver Rodríguez: “No me dedico a matar a nadie”

El empresario de Lanzarote y piloto de rallies, Oliver Rodríguez, está siendo juzgado por la Sección VI de la Audiencia Provincial de Las Palmas por la presunta comisión de dos delitos de coacciones y uno de conspiración al asesinato, por los que el Ministerio Fiscal solicita 17 años de prisión. El encausado, durante su declaración, negó todos los hechos porque “no me dedico a matar a nadie”.

El piloto, sobre el que ya pesa una sentencia en firme por un delito de falsificación de documentos públicos por la que se encuentra en prisión cumpliendo una pena de dos años y seis meses de prisión, negó que el también procesado Klaus-Echard Paul Erchgustav, natural de Alemania y ya fallecido, trabajara para él y le ordenara extorsionar a un abogado conejero y a un arquitecto de Tenerife.

Según el escrito presentado por la fiscal, Oliver Rodríguez entregaba periódicamente cantidades económicas a Klaus, además de proporcionarle hospedaje, a cambio de que este le cobrara cantidades que le adeudaban diferentes personas en Lanzarote y Tenerife. Según los hechos que se le imputan, “se emplearon métodos intimidatorios, tales como llamadas, visitas, vigilancias, notas, la causación de daños, etc”.

Por este trabajo, Klaus debía recibir “al final” 22.000 euros. Oliver ha negado cualquier relación laboral con el alemán. De él dijo que era “un conocido” que “a veces me hacía favores”, pero no relacionados con una trama de extorsión. El Ministerio Fiscal aportó una serie de grabaciones hechas por la Guardia Civil correspondientes a llamadas entre Klaus y el piloto, en el que éste le pedía al alemán que hiciera “una llamada durita” a “ese payaso” o “sinvergüenza de Lanzarote”. En una de las conversaciones incluso le decía que “le cortes la cabeza”. Sin embargo, Oliver argumenta que “esta es mi manera de hablar, pero de las maneras al hecho, nunca… nunca me han acusado de nada, ni de una pelea”.

Sin embargo, y según el escrito de la Fiscal, “los objetivos marcados fueron Samuel García, antiguo abogado del procesado Oliver, y Antonio Jorge, con quien el procesado negoció la compra de un barco que nunca llegó adquirir por falta de pago”. En el caso de Samuel, el trabajo se dividió en dos fases, una primera “de presionar mediante métodos intimidatorios”, para que entregase 114.000 euros; y en la segunda, “ante la falta de pago, habían resuelto matarle”. Para ello, lo presionaron “cortaron el latiguillo de freno de la rueda delantera derecha de su vehículo”. Transcurrido el plazo de tiempo concedido, y el empresario no haber entregado el dinero, iniciaron la segunda fase, aunque no llegaron a ejecutarla porque fueron detenidos para evitar la consecusión del plan.

Sobre el segundo objetivo, pretendían obtener 22.000 euros, deuda que el piloto de rallies sí reconoció. El alemán Klaus Echard viajó a Tenerife “a costa del procesado”, para presionar al arquitecto. Lo localizó, lo visitó en su despacho y se lo puso al teléfono a Oliver, quien habló con Antonio exigiéndole la entrega de la referida cantidad, advirtiéndole que “cualquier día podía aparecer en la esquela de un periódico”.

Ante el Tribunal, Oliver argumentó que Klaus viajó a Tenerife por asuntos propios y le quiso hacer el favor de localizar a esta persona, con la que sí reconoció que habló él mismo. Durante la vista se oyeron varias grabaciones en las que el acusado informaba al alemán de las fechas del billete que le había comprado a Tenerife, y de varios giros de dinero. El piloto argumentó que estas cantidades no eran en pago de nada, sino que Klaus le pidió el favor de que le girase un dinero que se había dejado olvidado en su apartamento de Lanzarote.


 

 

 

Agencias-MCH-CAN-ACN

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