Albares cierra la puerta a negociar Ceuta y Melilla con Marruecos

La diplomacia española ha vuelto a colocar una línea roja sobre el mapa que pretende modificar Marruecos. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha descartado este martes cualquier negociación con Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla y ha calificado de «disparate» la posibilidad de establecer un régimen de cosoberanía sobre ambas ciudades.

«No hablamos ni con Marruecos ni con nadie de nuestra integridad territorial», ha afirmado Albares en declaraciones a LaSexta desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de Naciones Unidas y tiene previsto reunirse esta semana con su homólogo marroquí, Naser Burita.

La paradoja acompaña a la escena diplomática. España y Marruecos mantienen abiertos canales de comunicación para abordar la crisis migratoria de Ceuta, los retornos y la amenaza de nuevas entradas masivas, pero Madrid sostiene que la cuestión territorial queda fuera de cualquier negociación.

La posición española no es nueva. El pasado agosto, después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reivindicara para Marruecos unos supuestos derechos «históricos y geográficos» sobre Ceuta y Melilla y reclamara abrir un mecanismo de diálogo, Exteriores trasladó a Rabat su rechazo «tajante».

Aquellas declaraciones provocaron además la convocatoria en Madrid del encargado de negocios de Marruecos, al encontrarse fuera del país la embajadora, Karima Benyaich. El Gobierno español dejó entonces constancia de que considera las dos ciudades parte de su integridad territorial y del territorio de la Unión Europea.

Albares ya había advertido a principios de septiembre de que las reivindicaciones formuladas por miembros del Gobierno marroquí «degradan la relación bilateral». También había asegurado que España no hablaría «nunca jamás» sobre la soberanía de las dos ciudades.

Ahora el ministro ha vuelto a utilizar un lenguaje inequívoco. Para Albares, plantear la cosoberanía como salida a la crisis que atraviesa Ceuta es «absurdo» y no existe margen para convertir la soberanía española en materia de negociación.

El asunto adquiere una dimensión adicional por la situación que vive la ciudad autónoma. Miles de personas permanecen todavía en Ceuta después de la entrada masiva de finales de julio y España y Marruecos intentan gestionar tanto los retornos como la presión migratoria. El propio Albares se reunirá con Burita en Nueva York para abordar esa situación y los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar una nueva entrada coincidiendo con las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre.

La cuestión territorial tampoco ha desaparecido del debate público marroquí. Las reivindicaciones de varios miembros del Ejecutivo de Rabat durante agosto reabrieron una discusión que España considera cerrada y que, según Albares, no forma parte de la agenda bilateral.

Mientras tanto, el Gobierno español defiende que Ceuta y Melilla son simultáneamente ciudades españolas y fronteras exteriores de la Unión Europea. Esa posición también ha sido reiterada por las propias instituciones de ambas ciudades, que han rechazado que la crisis migratoria pueda utilizarse para cuestionar su estatus.

La otra cuestión que ha elevado la tensión en las últimas horas tiene nombre propio: Felipe VI. El exsenador marroquí Yahya Yahya ha difundido un mensaje en el que amenaza con «derramar hasta la última gota de sangre» si el Rey visita Ceuta y Melilla. Albares ha respondido que nadie puede decidir dónde viaja el jefe del Estado español y ha defendido el derecho del monarca a visitar cualquier ciudad española.

La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla está prevista, aunque todavía no tiene fecha anunciada. Así que el escenario que queda dibujado es bastante más complejo que una simple disputa sobre fronteras. Madrid y Rabat necesitan seguir hablando para gestionar una crisis migratoria que todavía no ha terminado, pero España quiere dejar claro que hay una cuestión sobre la que no habrá conversación: la soberanía de Ceuta y Melilla. La diplomacia puede discutir casi todo. Para Albares, las fronteras españolas, al menos hasta hoy, no están entre esas cosas.