Chambao protagoniza la segunda jornada de Arrecife en Vivo

Arrecife en Vivo nació en 2013 para sacar la música de los recintos, llevarla a la calle y recorrer la ciudad con ella. Trece años después, la imagen de este viernes permite contar algo más: la gente reconoce el festival como suyo, lo recorre, lo baila y lo transforma.

“Brilliant!”. Una mujer británica, camiseta de The Anger Price recién comprada, resumía así lo que acababa de encontrarse en La Plazuela. A pocos metros, vecinos, visitantes, familias, adolescentes y habituales del festival llenaban el primero de los escenarios de una ruta que este viernes convirtió de nuevo las calles de Arrecife en un enorme espacio compartido.

La contundencia del joven grupo navarro abrió la tarde ante un numeroso público que no quiso perderse una propuesta de hard rock y rap poco habitual en la programación cultural de Lanzarote.

El grupo de percusión y teatro callejero Psycho Clown convirtió el centro histórico de la ciudad en una fiesta mayor. La pólvora llegó a la calle Real, el pasacalles visitó varios comercios y acabó bailando con dependientes y clientas. Esta es una de las claves de Arrecife en Vivo: fundirse con la vida de la ciudad.

Miles de personas recorrieron juntas el centro y la zona portuaria de la capital de Lanzarote, siguiendo una ruta que volvió a demostrar una de las señas de identidad del festival: aquí el público no contempla lo que ocurre desde fuera sino que forma parte de lo que ocurre.

Arrecife en Vivo nació en 2013 para sacar la música de los recintos, llevarla a la calle y recorrer la ciudad con ella. Trece años después, la imagen de este viernes permite contar algo más: la gente reconoce el festival como suyo, lo recorre, lo baila y lo transforma.

“Brilliant!”. Una mujer británica, camiseta de The Anger Price recién comprada, resumía así lo que acababa de encontrarse en La Plazuela. A pocos metros, vecinos, visitantes, familias, adolescentes y habituales del festival llenaban el primero de los escenarios de una ruta que este viernes convirtió de nuevo las calles de Arrecife en un enorme espacio compartido.

La contundencia del joven grupo navarro abrió la tarde ante un numeroso público que no quiso perderse una propuesta de hard rock y rap poco habitual en la programación cultural de Lanzarote.

El grupo de percusión y teatro callejero Psycho Clown convirtió el centro histórico de la ciudad en una fiesta mayor. La pólvora llegó a la calle Real, el pasacalles visitó varios comercios y acabó bailando con dependientes y clientas. Esta es una de las claves de Arrecife en Vivo: fundirse con la vida de la ciudad.

Miles de personas recorrieron juntas el centro y la zona portuaria de la capital de Lanzarote, siguiendo una ruta que volvió a demostrar una de las señas de identidad del festival: aquí el público no contempla lo que ocurre desde fuera sino que forma parte de lo que ocurre.