Canarias abre una ruta directa al mercado canadiense para reforzar el turismo de invierno

Canarias quiere hacerse un hueco en el mapa de las vacaciones de invierno de los canadienses, un mercado con capacidad de gasto, estancias prolongadas y un interés creciente por los destinos europeos que combinan clima, naturaleza, gastronomía y cultura. La apertura de conexiones directas entre Toronto y Montreal con Tenerife y Gran Canaria permitirá al archipiélago reducir la distancia comercial con Norteamérica y ofrecer una alternativa a los destinos tradicionales del Caribe, aunque el verdadero alcance de la operación dependerá de que las nuevas rutas se consoliden más allá de su primera temporada.

Air Canada estrenará el próximo 25 de octubre la conexión entre Toronto y Tenerife, con dos vuelos semanales, y el 31 de octubre incorporará la ruta desde Montreal, inicialmente con una frecuencia semanal. Por su parte, Air Transat comenzará el 12 de diciembre a conectar Toronto y Montreal con Gran Canaria, con un vuelo semanal desde cada ciudad. Según la programación publicada por las compañías, las nuevas rutas se desarrollarán durante la temporada de invierno, mientras que Air Canada ya ha anunciado la continuidad del enlace Montreal-Tenerife durante el verano de 2027. El calendario previsto por el Gobierno de Canarias contempla hasta seis frecuencias semanales durante parte del invierno, al aumentar a dos los vuelos desde Montreal a Tenerife en febrero y marzo.

La operación no se limita a colocar dos nuevos destinos en los paneles de salidas de los aeropuertos canadienses. Detrás existe una estrategia para diversificar los mercados emisores y captar a un viajero que, según los datos difundidos por la Consejería de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias, permanece una media de 15 días en el archipiélago, frente a los 9,2 días del conjunto de mercados. La diferencia resulta relevante para un sector que busca aumentar el gasto turístico y repartirlo entre más actividades y establecimientos, en lugar de concentrar el consumo dentro de los complejos hoteleros.

El perfil del visitante canadiense también ofrece pistas sobre las posibilidades comerciales de esta apuesta. El 45% de los turistas procedentes de Canadá que llegan a las islas declara unos ingresos netos superiores a 75.000 euros, frente al 29% del conjunto de mercados, según las cifras presentadas por el Ejecutivo autonómico. Además, el 59% contrata únicamente el alojamiento, sin incluir otros servicios en el mismo paquete, una proporción que abre oportunidades para restaurantes, comercios, empresas de excursiones y actividades vinculadas al territorio.

La Consejería de Turismo y Empleo ha llevado esa propuesta directamente al mercado canadiense. La consejera Jéssica de León encabezó la delegación que participó el 8 y 9 de octubre en jornadas profesionales celebradas en Montreal y Toronto, con más de 200 agentes de viajes, turoperadores y representantes de la industria turística y aérea. En los encuentros participaron más de veinte empresas y entidades de promoción de las islas, con la intención de facilitar acuerdos comerciales y trasladar a los profesionales canadienses una imagen del archipiélago que vaya más allá del sol y la playa.

Los datos del mercado internacional respaldan el interés por explorar nuevos destinos. En 2025, los residentes en Canadá realizaron 37 millones de viajes internacionales, de los que 14 millones tuvieron como destino países distintos de Estados Unidos, un 10% más que el año anterior, según las cifras incorporadas por el Gobierno de Canarias a su análisis del mercado. El Ejecutivo autonómico considera que las preferencias de estos viajeros encajan con una oferta que combina paisajes volcánicos, espacios naturales, gastronomía, patrimonio y actividades al aire libre.

La crisis turística que atraviesa Cuba, uno de los destinos tradicionales de los canadienses, y las tensiones políticas y comerciales entre Canadá y Estados Unidos forman parte del contexto en el que Canarias intenta ganar terreno. Sin embargo, la apertura de las rutas no permite concluir que exista un desplazamiento automático de viajeros desde el Caribe hacia las islas. El reto será competir con destinos consolidados, ajustar los precios a las expectativas del mercado norteamericano y lograr que las conexiones aéreas tengan suficiente demanda para mantenerse en el tiempo.

Para Lanzarote, las nuevas rutas ofrecen una oportunidad que todavía necesita un puente comercial. Los vuelos anunciados conectarán directamente Canadá con Tenerife y Gran Canaria, no con el aeropuerto César Manrique-Lanzarote. La isla podrá beneficiarse si consigue entrar en los circuitos de los turoperadores, en los paquetes que combinen varias islas y en las propuestas que permitan al viajero canadiense prolongar su estancia más allá de un único destino. El paisaje volcánico, la oferta cultural, la gastronomía y la identidad insular encajan en los argumentos que Canarias está utilizando para atraer a este mercado, pero esa afinidad tendrá que traducirse en reservas concretas.

Las nuevas conexiones se operarán con aviones Airbus A321LR, diseñados para cubrir rutas de largo recorrido con una configuración de pasillo único. Según la información difundida por el Gobierno de Canarias, este modelo puede consumir entre un 20% y un 30% menos de combustible que aeronaves anteriores de tamaño y capacidad comparables, una ventaja operativa que contribuye a hacer viables conexiones transatlánticas con una demanda todavía por desarrollar.

La prolongación de la ruta Montreal-Tenerife durante el verano de 2027 constituye el primer indicio de que la apuesta puede superar el calendario habitual del turismo invernal. El siguiente examen llegará con la ocupación de los vuelos, la evolución de las reservas y la capacidad de las empresas turísticas para convertir la conectividad en negocio. Canarias ha conseguido abrir una puerta directa a Canadá; ahora tendrá que demostrar que detrás de ella existe un mercado capaz de sostenerla y de extender sus beneficios al conjunto del archipiélago.