En 2004, Gardiner Harris llegó demasiado pronto a un vuelo y decidió esperar en el bar del aeropuerto. Por aquel entonces era reportero de The New York Times especializado en la industria farmacéutica y, como ocurre tantas veces en la vida de un periodista, todavía no sabía que aquella espera anodina en un aeropuerto cualquiera iba a convertirse en una historia. Se sentó junto a una mujer que resultó ser representante comercial de Johnson & Johnson y, tras hablar durante un buen rato, ella terminó contándole lo que había visto desde dentro de la compañía y las consecuencias que determinadas prácticas comerciales habían tenido incluso en su propia familia. Aquella conversación cambió la forma en que Harris miraría a Johnson & Johnson y acabó convirtiéndose, más de veinte años después, en el origen de No llores más. Los oscuros secretos de Johnson & Johnson.
La historia tiene algo de paradójico porque la empresa de la que aquella mujer estaba hablando no era una compañía cualquiera. Johnson & Johnson había conseguido construir durante generaciones una de las reputaciones más poderosas de la industria sanitaria estadounidense. Para muchos consumidores, el nombre estaba asociado al cuidado, a los bebés, a la higiene y a una cierta idea de confianza doméstica que empezaba casi en la infancia. Incluso la expresión «No More Tears», utilizada desde 1954 para el champú infantil de Johnson’s, formaba parte de esa promesa de suavidad y seguridad.
Harris decidió averiguar qué había detrás de aquella imagen. Lo que encontró y documenta en el libro abarca varias décadas y distintos ámbitos del negocio sanitario, las controversias relacionadas con los productos de talco, la comercialización de Risperdal, el medicamento Procrit, los implantes de cadera, los opioides y otros episodios en los que el periodista sostiene que existieron prácticas comerciales engañosas, ocultación de información o decisiones empresariales en las que el beneficio entró en conflicto con la seguridad de los pacientes. El libro no dirige su investigación únicamente contra la compañía, también examina el funcionamiento de los reguladores y, especialmente, la relación entre Johnson & Johnson y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA.
Ahí es donde No llores más deja de ser simplemente un libro sobre Johnson & Johnson y adquiere un interés bastante mayor. Harris utiliza la historia de una de las empresas sanitarias más conocidas del mundo para investigar cómo funcionan las relaciones entre industria, ciencia, médicos, reguladores y medios de comunicación. La historia empresarial se convierte así en una investigación sobre un sistema mucho más amplio, en el que las decisiones comerciales, la regulación y la información científica pueden acabar afectando directamente a los pacientes.
La trayectoria de Harris ayuda a entender por qué el resultado tiene ese carácter. Antes de dedicarse por completo a este libro trabajó para The Wall Street Journal y The New York Times, investigó a empresas farmacéuticas, ejerció como corresponsal en el sur de Asia y posteriormente como corresponsal de la Casa Blanca y diplomático. Entre sus investigaciones anteriores figura un trabajo sobre Bristol-Myers Squibb que desembocó en cargos penales contra tres altos ejecutivos y el despido de su director ejecutivo. En 2019 dejó el periodismo diario para concentrarse en No llores más.
La investigación comenzó, por tanto, con una conversación, pero eso solo fue el germen de lo que llegaría mucho tiempo después. Harris pasó años reuniendo documentos internos, expedientes judiciales, investigaciones científicas y testimonios. Una de las historias que dejan huella y atraviesan el libro es la de Risperdal y la presión comercial ejercida sobre médicos para ampliar el uso de un medicamento antipsicótico, mientras aparecían interrogantes sobre sus riesgos. La propia génesis de esa investigación procede de aquella representante que Harris conoció en el aeropuerto y que terminó enfrentándose a las consecuencias de aquello que había contribuido a vender.
El libro tampoco permite convertir la historia en una sencilla lucha entre un periodista que descubre la verdad y una empresa que únicamente intenta ocultarla. Johnson & Johnson ha respondido a las acusaciones defendiendo la seguridad de sus productos y afirmando su compromiso con la innovación médica y con los pacientes. Esa respuesta forma parte también de la historia porque el objeto de una investigación periodística de estas características no debería ser sustituir una versión oficial por otra, sino comprobar qué parte de cada relato resiste cuando se enfrenta a documentos, sentencias, estudios científicos y hechos verificables.
Esa es, probablemente, una de las mayores virtudes de No llores más. Más que pedir al lector que confíe en Gardiner Harris, el libro intenta proporcionarle una cantidad suficiente de documentación para que pueda seguir el rastro de aquello que está contando. La investigación se convierte así en un recorrido por décadas de decisiones empresariales, conflictos regulatorios y controversias sanitarias en el que el periodista trata de reconstruir cómo se tomaron determinadas decisiones y cuáles fueron sus consecuencias.
Hay además algo especialmente interesante en el modo en que Harris llega hasta el corazón de la historia. No empieza con una gran filtración ni con una caja de documentos secretos depositada en la puerta de un periódico. Empieza sentado en un bar de aeropuerto hablando con una desconocida. Después viene la duda, luego la investigación, después los documentos y finalmente el libro. Es una secuencia muy reconocible para cualquiera que haya ejercido el periodismo de investigación: alguien cuenta algo que no encaja con lo que creemos saber y el trabajo consiste en averiguar si aquello es una excepción, una exageración o la primera pieza visible de algo mucho mayor.
Quizá por eso el verdadero protagonista de No llores más no sea Johnson & Johnson, ni siquiera Gardiner Harris, sino una palabra mucho más difícil de sostener, y más depués de sumergirse en el libro, confianza. Una empresa puede pasar décadas construyendo una reputación hasta conseguir que su nombre funcione como una garantía antes incluso de que el consumidor examine el producto que tiene delante. Cuando esa reputación se encuentra con documentos, demandas, investigaciones científicas y testimonios que apuntan en otra dirección, el problema ya no consiste solamente en determinar qué ocurrió en cada caso. También hay que preguntarse cuánto tiempo puede sobrevivir una imagen cuando la realidad que pretende representar empieza a contradecirla.
Y ahí es donde el libro resulta especialmente incómodo. Johnson & Johnson no necesitaba presentarse como una empresa sospechosa para vender confianza. Precisamente lo contrario pues buena parte de su poder comercial estaba construido sobre la familiaridad, sobre una marca asociada al cuidado y sobre una historia corporativa que había conseguido convertirse en parte de la memoria de varias generaciones. Harris intenta averiguar qué ocurre cuando esa reputación deja de ser un reflejo de la realidad y comienza a funcionar como un escudo frente a ella.
Publicado originalmente en 2025, No More Tears: The Dark Secrets of Johnson & Johnson llega ahora a España de la mano de Capitán Swing bajo el título No llores más. Los oscuros secretos de Johnson & Johnson, en una edición de 512 páginas traducida por Jesús Cuéllar Menezo. El libro fue reconocido en Estados Unidos como uno de los grandes trabajos periodísticos del año y recibió nominaciones y menciones en algunos de los principales premios literarios y periodísticos del país.
No llores más es, por eso, bastante más que una sucesión de escándalos empresariales. Es una investigación sobre cómo se fabrica una reputación, cómo puede sobrevivir una reputación cuando aparecen hechos que la contradicen y qué papel desempeñan periodistas, reguladores, científicos, abogados y consumidores en ese proceso. El resultado es un libro de investigación extenso y documentado, pero también una pregunta que va mucho más allá de Johnson & Johnson: ¿cuánto tiempo puede seguir pareciéndonos verdadera una historia simplemente porque llevamos mucho tiempo creyéndola?