
Hayden Panettiere, la actriz que alcanzó la fama mundial como Claire Bennet en Héroes y que años después protagonizó Nashville, ha muerto a los 36 años en Carolina del Sur, cinco días antes de cumplir los 37.
La intérprete fue encontrada inconsciente el domingo 16 de agosto en su apartamento de Greenville. Una persona de su entorno alertó a los servicios de emergencia alrededor de las 13.50 horas. Los equipos sanitarios intentaron reanimarla mediante maniobras de reanimación cardiopulmonar y soporte vital cardíaco avanzado, pero Panettiere fue declarada muerta a las 14.32 horas.
La causa oficial del fallecimiento todavía no ha sido determinada. Los primeros informes apuntan a un posible episodio relacionado con opioides y a un paro cardíaco, después de que los servicios de emergencia utilizaran en el lugar, entre otros medicamentos, naloxona, conocida comercialmente como Narcan. Las autoridades no han encontrado indicios de violencia ni circunstancias sospechosas y el forense del condado de Greenville mantiene abierta la investigación.
La noticia llega apenas tres meses después de que Panettiere publicara sus memorias, «This Is Me: A Reckoning», un libro en el que decidió contar, sin demasiados filtros, algo no muy habitual en la indusrtia hollywoodiense, la parte de su vida que durante años había quedado detrás de los focos: las adicciones, la depresión posparto, la violencia doméstica, el trauma, la pérdida de la custodia de su hija y una infancia prácticamente entregada a la industria del entretenimiento.
Su padre, Skip Panettiere, confirmó el fallecimiento en un comunicado en el que definió a su hija como «una fuerza de la naturaleza» y destacó el amor y la alegría que había proporcionado tanto a las personas que la conocieron como a los millones de espectadores que la vieron trabajar.
Panettiere llevaba prácticamente toda su vida delante de una cámara. Comenzó a trabajar siendo un bebé. Con apenas once meses apareció en un anuncio de televisión y a los cuatro años debutó como actriz en la serie One Life to Live. Posteriormente participó en Guiding Light y en producciones como Ally McBeal, Malcolm in the Middle y la película de animación Bichos. Pero fue en 2006 cuando su nombre se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la televisión estadounidense.
Con 16 años interpretó a Claire Bennet en Héroes, la adolescente capaz de regenerarse de prácticamente cualquier herida. La primera temporada de la serie se convirtió en uno de los grandes fenómenos televisivos de aquel momento y la frase «Save the cheerleader, save the world» terminó formando parte de la cultura popular.
Para una generación que todavía descubría las series a través de la televisión, los foros de Internet, los subtítulos realizados por aficionados y las descargas, Héroes fue uno de esos fenómenos que se compartían casi de manera colectiva. Panettiere fue, durante aquellos años, una de las caras de aquella televisión que todavía no sabía que estaba a punto de desaparecer.
Después de Héroes llegó Nashville. Entre 2012 y 2018 interpretó a Juliette Barnes, una joven estrella de la música country cuya carrera y vida personal estaban marcadas por los excesos, las relaciones complicadas y la adicción. El personaje le permitió demostrar además sus capacidades como cantante y le proporcionó dos nominaciones a los Globos de Oro.
También participó en películas como Remember the Titans, Raising Helen, Ice Princess y Scream 4, antes de recuperar el personaje de Kirby Reed en Scream VI en 2023.Pero mientras su carrera crecía, también lo hacían sus problemas personales.
En «This Is Me: A Reckoning», Panettiere cuenta que comenzó a consumir determinadas sustancias siendo adolescente y que, con apenas quince años, recibía de su entorno las llamadas «pastillas de la felicidad» para afrontar entrevistas y apariciones públicas. Lo que comenzó como una forma de soportar la presión terminó convirtiéndose en una adicción.
La actriz reconoció años después que el alcohol y las drogas llegaron a ocupar un lugar central en su vida. En una entrevista anterior había explicado que durante su peor etapa llegó a sentir que no podía vivir sin ellos y que un médico llegó a advertirle de que, si no abandonaba la bebida, podía no superar los siguientes cinco años. Panettiere buscó ayuda y pasó ocho meses en rehabilitación.
Su situación se complicó especialmente después del nacimiento de su hija Kaya, fruto de su relación con el excampeón mundial de los pesos pesados Wladimir Klitschko. La niña nació en 2014 y el parto estuvo acompañado de graves complicaciones médicas. Después llegó la depresión posparto, una situación que la propia actriz relacionó posteriormente con el agravamiento de sus problemas con el alcohol y las sustancias. En 2018, Panettiere cedió la custodia de Kaya a Klitschko.
Fue una de las decisiones más dolorosas de su vida y uno de los episodios a los que más espacio dedicó durante los últimos años. La actriz explicó que no había renunciado a su hija, sino que consideraba que en aquel momento era incapaz de ejercer como madre en las condiciones que Kaya necesitaba. «Fue lo peor, firmar esos papeles», llegó a explicar.
En sus memorias volvió sobre aquella decisión y sobre el miedo a que su hija pudiera interpretar algún día aquella situación como una falta de amor. No lo era. Panettiere siguió manteniendo una relación con Kaya y durante los últimos meses de su vida insistió en que el vínculo entre ambas era bueno.
Las memorias también abordan otro de los capítulos más oscuros de su vida: su relación con Brian Hickerson. La pareja mantuvo una relación intermitente durante varios años y Hickerson fue detenido en distintas ocasiones por episodios de violencia doméstica contra la actriz. En 2021 se declaró culpable de uno de los cargos y fue condenado a 45 días de prisión, además de quedar sometido a libertad condicional y a una orden de alejamiento. Panettiere describió en su libro los episodios de violencia que sufrió durante aquella relación.
La actriz también habló de su bisexualidad, de la presión a la que estuvo sometida desde niña y de la complicada relación profesional que mantuvo con su madre, Lesley Vogel, que había sido actriz y quien gestionó buena parte de su carrera durante sus primeros años.
En un momento determinado decidió romper aquella relación profesional y pedirle a su madre que dejara de ser su representante para volver a ser simplemente su madre. Habían pasado dos décadas desde que aquella niña comenzara a trabajar. Dos décadas en las que la fama, el dinero, las adicciones, las relaciones sentimentales y los problemas de salud mental acabaron mezclándose hasta convertir su vida privada en una batalla tan pública como su carrera.
En febrero de 2023 recibió además uno de los golpes más duros de su vida. Su hermano Jansen Panettiere murió a los 28 años debido a una cardiomegalia y complicaciones relacionadas con una válvula aórtica. Hayden habló de él como una de las personas más importantes de su vida. Ahora la familia tiene que afrontar otra pérdida inesperada.
La muerte de Panettiere ha provocado numerosas reacciones entre compañeros de profesión. Viola Davis, que trabajó con ella en Custodia, destacó su talento y aseguró que había visto en ella a una persona que estaba resurgiendo de sus propias cenizas. David Arquette, Melissa Barrera, Selma Blair y otros compañeros de reparto también han expresado públicamente su dolor.
SAG-AFTRA (Sindicato de Actores de Cine y Federación Estadounidense de Artistas de Radio y Televisión) ha lamentado igualmente el fallecimiento de la actriz y ha recordado su trayectoria desde sus comienzos como estrella infantil hasta sus papeles más conocidos en Héroes, Nashville y la saga Scream.
Hayden Panettiere tenía 36 años. Cinco días después habría cumplido 37. Había pasado casi toda su vida interpretando personajes delante de una cámara. En mayo decidió contar quién era cuando las cámaras se apagaban. No pudo disfrutar mucho tiempo de haberlo contado. Pero esta vez, al menos, la historia era suya.