Fran Silva perpetúa su leyenda en el baloncesto de Lanzarote jugando con 61 años en la Liga Interinsular

Fran Silva perpetúa su leyenda en el baloncesto de Lanzarote jugando con 61 años en la Liga Interinsular

El próximo 3 de diciembre cumple sesenta y un años un tal Francisco José Silva. Nacido en el último mes del año 1964, Silva se volvía a vestir de corto el pasado 24 de octubre en el Municipal de Tinajo para disputar un partido de baloncesto.

Cualquier persona que conozca mínimamente la historia del baloncesto en la isla de Lanzarote y, por ende, en Canarias, sabe que hablar de Silva es hablar de una auténtica leyenda del baloncesto. Si recurrimos a la jerarquía del Monte Olimpo, según la mitología griega clásica, Sin la más mínima duda, Silva estaría sentado hace mucho tiempo en la sala de la Tríada Suprema, casi a la altura de Zeus, Poseidón y Hades, siendo uno más de los dioses más poderosos del basket conejero, parejo al resto de dioses que habitaban el Olimpo, los llamados dioses olímpicos.

Y no exagero, pues si ya resulta más que meritorio que Silva vuelva a jugar al baloncesto en Tinajo con sesenta y un años frente a hombres de hasta catorce años, como es el caso del jugador del Costa Teguise Sub22, Gonzalo Beltrán, no podemos olvidar el currículo que ha cosechado durante décadas en el baloncesto de Lanzarote.

Prueba de ello, de la barbaridad de carrera baloncestística que Silva sigue construyendo, hablan dos personas con una gran carrera también en el baloncesto insular y, por seguir con la metáfora helena, quizás “Dioses menores o Semidioses Olímpicos” al estar, como resulta normal, por debajo de la Tríada, como todo hijo de vecino, como son desde Tinajo, Fran Fortes y, desde Teguise, Federico Toledo.

Fran Fortes, en la actualidad compañero de equipo de Fran Silva, lo tiene más que claro: “Es el crack, el number one. Lo conozco hace ya años, desde que llegué a la isla, pero nunca había tenido la suerte de poder jugar con él. Este año la tengo y lo estoy viviendo. Como jugador, como presidente del club, como compañero, o lo que sea, estamos super orgullosos de tenerlo. De él se pueden destacar muchas cosas, sobre todo, la perseverancia y el compromiso, pues con esos 60, casi 61, que cumple ahora en diciembre, lo lleva a flor de piel. Él es el primero que a los más jovencitos siempre les da indicaciones, in formación de su vivencia en el baloncesto. Orgulloso de tenerlo y ojalá pueda seguir jugando durante muchos años más, aunque ya tenga una edad que el cuerpo diga, mira, que ya las recuperaciones no son las mismas, obviamente. Pero no aparenta, para nada, la edad que tiene, ni físicamente, ni aparentemente, está como un toro. Así que bueno, orgullosísimo de tenerlo en el Tinajo”.

Por su parte, otro gran nombre del baloncesto lanzaroteño, rayano el Olimpo griego del basket insular, Federico Toledo, no se olvida de lo que Silva ha sido para el basket insular: “Francisco Silva lo es todo, es el baloncesto actual, es decir, el actual y el de siempre pues en el baloncesto en Lanzarote allá en los años sesenta, había algunos chicos que jugaban en un aro con una canasta y que intentaban hacer alguna cosa. En el año ochenta y uno, Francisco Silva tendría dieciséis años y jugaba con unos señores que tendrían veintipico o treinta, gente ya que había acabado la carrera, que habían jugado, y lo hacían en un equipo que se llamaba Orientación Marítima. Con dieciséis años sube a ese equipo por primera vez a Segunda División, aquello era casi ACB, bueno, no existía ACB aún, primera, primera B y segunda era regional, donde estaba el Claret de Las Palmas. En ACB estaba el Náutico y estaba el Canarias. No había equipo en primera, solamente en Segunda División, el Cobra, La Palma, un equipo en Fuerteventura. Francisco Silva los metió ahí con dieciséis años. Con diecisiete años, se hace un equipo Junior, si no recuerdo mal entrenado por Paco Hernández, y creo que se llamó Lanzacolor. Pues Francisco Silva era la estrella del equipo, un chico de diecisiete años que machacaba, que subía la pelota, que tiraba de tres, era un atleta tal y como se entiende en el baloncesto en la actualidad. Era un atleta, corría, botaba, tiraba, saltaba, la metía para abajo, jugaba a voleibol, hacía salto de altura, era un atleta espectacular y, además, con cabeza para jugar al baloncesto. Siempre fue el referente pues todos en Lanzarote queríamos ser como él, llegar a su nivel. El Granca lo vino a buscar en varias ocasiones y nunca se quiso ir. Siempre fue a todos los entrenos, nunca falló a entrenar, siempre era el primero en los entrenos, competitivo al máximo y muy peleón. Lo pillabas en una noche de fiesta y podías estar cinco horas hablando de baloncesto con él, es un flipado del basket y sigue siendo un flipado del basket. Se resiste a hacerse mayor, la prueba es que vuelva a jugar con sesenta años, casi sesenta y uno. Es un crack y lo ha sido todo para el baloncesto de Lanzarote y tengo claro que sin Silva no existiría. Yo lo organicé pero fue Francisco Silva el referente. Hoy día, los niños no se acuerdan de él, es muy mayor, pero los que tenemos estamos en la cincuentena o para los que tienen cuarenta y tantos y lo vieron jugar en su mejor momento, recordarán que era espectacular, un tío que llenaba las canchas, la gente iba solo para verle jugar. Francisco Silva es mi ídolo, nunca he tenido un ídolo, pero, a nivel de basket, es un tío que lo ha dado todo por el baloncesto de Lanzarote, se ha desvivido por el baloncesto de la isla porque le encantaba jugar y disfrutarlo. Le sigue encantando jugar a basket y se resiste a dejar la pista, pero, si se lo pasa bien y no se lesiona, por qué no, Francisco Silva es todo”, concluye Toledo.

Francisco Silva jugará el próximo nueve de octubre en Fuerteventura, en el Pabellón del IES Puerto del Rosario, con su equipo, Jadilanz Tizziri Tinajo visitando a los majoreros del Logística Integral Pedrín Amuley. A buen seguro que en Fuerteventura muchos aún reconocen a Fran Silva, uno de los grandes del baloncesto de Lanzarote y de Canarias, que se resiste a mudarse definitivamente a su trono en el Monte Olimpo para disfrutar un poquito más del bello deporte del baloncesto. Aunque, conociendo a gente como Pablo Brieba y el propio Silva, leyendas de una u otra forma que eligen Tinajo para disfrutar del baloncesto, quizás, Tinajo es el nuevo paraíso para dioses y mundanos.