La familia Umpiérrez y la halterofilia: El legado de un padre que enseña a su hija a levantar el mundo desde Lanzarote

El Pegasus Training Center de Arinaga (Gran Canaria) ha sido el escenario este fin de semana para la 1ª Jornada de Liga de Halterofilia que, organizada por Pegasus Weightlifting en colaboración con la Federación Canaria de Halterofilia, evento que marca el inicio de la temporada de competición reuniendo a la cantera canaria y a atletas locales en sus instalaciones del Polígono Industrial de Arinaga.

La cita ha incluido plazas en modalidad Open que han permitido la creación de un momento muy especial para una familia de Lanzarote. Juanjo Umpiérrez y su hija, Mía, han tomado parte en este evento deportivo que ha supuesto el estreno en este deporte de la pequeña Mía y, padre e hija, han podido estrenarse juntos y medir sus marcas en un entorno oficial.

Ha sido el lugar idóneo para que esta familia del arrecifeño barrio de Titerroy diera el paso pues el club Pegasus tiene una escuelita de halterofilia con el objetivo de promover activamente el intercambio intergeneracional y la participación de atletas de todas las edades, facilitando que familiares coincidan en la misma tarima.

El paso que ha dado Mía Umpiérrez en el Pegasus se conoce como Halterofilia de Técnica o de promoción, es la base de este deporte y se enfoca en el movimiento, no en el peso. En estas edades tempranas, a los 8 o 9 años, no levantan discos pesados, sino que utilizan una barra de técnica (de poco peso, unos 2 o 5 kilos) y el objetivo es que el gesto técnico del arranque y el dos tiempos sea perfecto. En estas edades, los jueces no valoran cuántos kilos levantan, sino la calidad del movimiento. Se otorgan puntos por la postura, la velocidad y la coordinación.

Para cualquier amante del deporte, ver a un padre competir en la liga de la mano de su hija en la sección de técnica el mismo día es la esencia de clubes de como Pegasus o los de Lanzarote, una preciosa forma de que los niños vean el deporte como un juego de superación, aprendiendo la disciplina de la competición sin la presión de la carga física, simplemente disfrutando de compartir la tarima con sus mayores.

Son los primeros pasos de Mía Umpiérrez en la halterofilia. Tan joven, a esa edad, la halterofilia es pura diversión, coordinación y compañerismo e, indudablemente, un momento de mucho orgullo, tanto para sus padres como para la comunidad de halterofilia de Lanzarote.