La Plocan prueba un prototipo que genera energía limpia en el mar incluso en temporales

El banco de ensayos de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan) acoge la estructura flotante ‘Don’, un prototipo que genera energía limpia en el océano de forma continuada y con seguridad, incluso bajo temporales y huracanes.El dispositivo, instalado recientemente frente a la costa de Telde, está diseñado para reforzar la seguridad energética en regiones insulares afectadas por tormentas tropicales y, en general, más expuestas a los riesgos climáticos y que en la actualidad dependen, principalmente, de combustibles fósiles para la producción de energía, como ha informado la Plocan en un comunicado.

‘Don’ está compuesto por un casco cilíndrico, una tubería de captación de agua fría y un punto de conexión propia con un funcionamiento que se basa en la conversión de energía térmica oceánica (OTEC), que utiliza la diferencia de temperatura entre el agua cálida de la superficie y el agua fría de las profundidades para accionar un ciclo termodinámico con el que suministrar energía de base las 24 horas a comunidades insulares expuestas a riesgos climáticos.

De esta forma, OTEC puede proporcionar electricidad de forma continuada, posicionándola como una opción de energía sostenible para islas tropicales.

Esta es la primera operación en alta mar a largo plazo de una plataforma OTEC realizada en décadas, tras las demostraciones realizadas a finales de la década de los 70 y a principios de los 80 en Hawái.

Tras el despliegue del casco cilíndrico del prototipo en el banco de ensayos de Plocan, la siguiente fase de trabajo consiste en instalar y conectar la tubería de agua fría que completará el sistema de pruebas estructurales completas en el entorno del Océano Atlántico.

Durante esta campaña de ensayos, la estructura afrontará las duras condiciones del Atlántico, lo que permitirá analizar su resistencia, materiales y diseño.

La instrumentación con la que está dotada registrará sus movimientos y la estabilidad de la tubería de agua fría y permitirá compararlos con el oleaje local, que captará datos para validar los modelos computacionales y las simulaciones previas realizadas en un laboratorio de Reino Unido, que confirmaron la funcionalidad de la estructura.

Las pruebas continuarán en los próximos meses y se espera obtener datos de su funcionamiento a principios de 2026 y, si los resultados son positivos, favorecerán el diseño de sistemas OTEC a gran escala capaces de alimentar redes de islas enteras e instalaciones en alta mar.

La Plocan ha celebrado que la instalación de ‘Don’, que es un homenaje a Don Lennard, ingeniero que dedicó su carrera al desarrollo de OTEC, llega en un momento en que «la resiliencia y la seguridad energética vuelven a ocupar la agenda internacional».

Como ha explicado la gestora de proyectos de Plocan, Nalu Franco, el proyecto PLOTEC «busca acelerar la transición energética renovable en regiones isleñas que afrontan fenómenos extremos».

Con los avances del proyecto PLOTEC, con estructuras resistentes a las tormentas, OTEC se erige como «una solución sólida para los cortes de energía y rápida recuperación en climas tropicales extremos, abordando las necesidades energéticas y apoyando un futuro sostenible para las comunidades insulares» y todo eso, aprovechando «su recurso más abundante, el océano”, ha dicho.

El fundador y director ejecutivo de Global OTEC, Dan Grech, ha subrayado que esto es «más que una prueba de la tecnología central, que ya se ha demostrado que funciona: es una demostración de resiliencia».

«Si podemos demostrar que las plataformas OTEC pueden operar de manera segura y continua en condiciones climáticas extremas, abrimos un nuevo capítulo para la energía limpia de carga base en las regiones que más la necesitan», ha destacado.

Además de la Plocan, el consorcio que impulsa este proyecto está compuesto por Global OTEC (Reino Unido), Cleantech Engineering Limited (Reino Unido), WavEC Offshore Renewables (Portugal), Quality Culture (Italia), Agru Kunststofftechnik Gesellschaft m.b.H. (Austria) y la Escuela de Ingeniería, Computación Matemáticas de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).

 

 

EFE