Preocupación en Ceuta: Se desinfla buena parte de la boya neumática en la frontera marítima y las redes sociales convocan una nueva avalancha de personas

La frontera de Ceuta afronta este miércoles una nueva jornada de máxima vigilancia. A las convocatorias que circulan en redes sociales para intentar repetir una entrada masiva de personas desde Marruecos se suma el deterioro de la barrera neumática instalada en el mar frente al espigón del Tarajal, donde varios tramos permanecen desinflados.

La coincidencia no ha pasado inadvertida en una ciudad que todavía intenta absorber las consecuencias de la entrada masiva registrada a finales de julio. El Gobierno español ha reforzado el dispositivo de seguridad y mantiene comunicación con las autoridades marroquíes, mientras Rabat ha desplegado efectivos adicionales en la zona fronteriza ante el temor de nuevos movimientos de personas.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que su homólogo marroquí, Naser Burita, le ha trasladado el compromiso de Marruecos de hacer «todo lo necesario» para impedir una nueva entrada masiva tanto en Ceuta como en Melilla. Albares ha explicado en LaSexta que mantiene conversaciones frecuentes con Burita desde los acontecimientos del 30 de julio y que ambos tienen previsto reunirse en Nueva York.

El ministro ha señalado además que España ha solicitado un refuerzo presencial de agentes en las dos ciudades autónomas. La preocupación se concentra especialmente en este miércoles, cuando Marruecos celebra sus elecciones legislativas y las autoridades españolas temen que esa circunstancia pueda ser utilizada para intentar movilizar a grandes grupos de personas hacia las fronteras.

Las convocatorias difundidas a través de redes sociales no son nuevas. El 12 y el 15 de agosto ya circularon mensajes similares que anunciaban nuevos cruces masivos. Ninguno de aquellos llamamientos terminó reproduciendo la entrada de julio, aunque el 15 de agosto las fuerzas marroquíes tuvieron que intervenir para impedir el avance de grupos hacia Ceuta.

Ahora el dispositivo vuelve a reforzarse. El Ministerio del Interior ha anunciado efectivos adicionales de Guardia Civil y Policía Nacional, mientras Marruecos ha incrementado también su presencia en los alrededores de Fnideq y en los accesos hacia la frontera. Según las informaciones publicadas este martes, el dispositivo marroquí ronda los 3.000 efectivos.

En ese escenario reaparece un elemento instalado precisamente después de la crisis de julio: la barrera neumática del Tarajal. Interior comenzó a colocarla a principios de agosto junto con boyas de contención después de que el Tribunal Supremo estableciera que los rechazos en frontera previstos en la Ley de Extranjería no podían aplicarse a quienes accedieran a nado sin haber superado previamente un elemento físico de contención.

La estructura, sin embargo, ha sufrido problemas desde su instalación. La acción de las corrientes y los temporales ha provocado que algunos de sus módulos pierdan presión y permanezcan parcialmente desinflados. El portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, ha considerado «previsible» este deterioro y ha reclamado al Ejecutivo central información sobre las actuaciones anunciadas para mejorar las infraestructuras fronterizas.

La propia Administración central parece asumir que la solución actual tiene carácter provisional. Según ha informado la Cadena SER, Interior ha iniciado los trámites para prolongar el espigón del Tarajal y sustituir la actual barrera flotante por un sistema permanente de balizamiento mediante boyas fijadas al fondo marino. El proyecto contempla una primera ampliación de 15 metros y una segunda fase de otros 100 metros, además de una nueva infraestructura flotante. Mientras esas obras siguen pendientes, la frontera afronta una nueva prueba de resistencia.

El Gobierno español sostiene que la cooperación con Marruecos permitirá evitar que las convocatorias difundidas en internet desemboquen en otra entrada masiva. Albares ha insistido en que Rabat está dispuesto a actuar y ha comparado la situación con el dispositivo desplegado el 15 de agosto, cuando los llamamientos tampoco llegaron a materializarse en una nueva avalancha.

La dimensión de lo ocurrido en julio explica buena parte de la cautela. Las estimaciones sobre aquella entrada masiva oscilan según las fuentes, pero superaron ampliamente las 70.000 personas, convirtiendo en cuestión de horas una frontera sometida habitualmente a una presión migratoria intensa en el escenario de una crisis extraordinaria.

Ahora las autoridades de ambos lados aseguran estar preparadas. Pero mientras los mensajes siguen circulando por las redes y una parte de la barrera instalada en el mar pierde aire, Ceuta vuelve a mirar hacia el otro lado de la frontera en un día muy especial en Marruecos.