Enrique Vila-Matas recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas por una obra que ha reinventado los límites de la ficción

Enrique Vila-Matas recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas por una obra que ha reinventado los límites de la ficción

El escritor barcelonés Enrique Vila-Matas ha sido distinguido con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, uno de los principales reconocimientos de la literatura española, que concede el Ministerio de Cultura y está dotado con 50.000 euros. El jurado ha premiado una trayectoria que ha convertido la literatura en materia de la propia literatura, un territorio donde la realidad y la invención se confunden, los escritores se convierten en personajes y las historias avanzan por caminos que desafían las fronteras tradicionales de la novela.

El fallo destaca la influencia decisiva de Vila-Matas en la narrativa contemporánea, su aportación a la tradición de Jorge Luis Borges en lengua española y su originalidad formal, vinculada al espíritu metaficcional de Miguel de Cervantes. El jurado considera que el autor ha construido un universo propio en el que la duda se convierte en método y la lectura en una aventura intelectual, con una escritura que dialoga con la tradición literaria al tiempo que la cuestiona y la reinventa.

Nacido en Barcelona en 1948, Vila-Matas comenzó su trayectoria profesional en el periodismo cinematográfico, en la revista Fotogramas, antes de orientar su vida hacia la escritura. A mediados de los años setenta se trasladó a París, donde vivió en una buhardilla alquilada a la escritora y cineasta Marguerite Duras, una experiencia que acabaría alimentando uno de sus libros más conocidos, París no se acaba nunca, en el que la memoria, la autobiografía y la ficción se entrelazan hasta hacer difícil distinguir dónde termina una y comienza la otra.

Su obra ha convertido esa incertidumbre en una de sus principales señas de identidad. En Historia abreviada de la literatura portátil, publicada en 1985, imaginó una sociedad secreta de artistas y escritores unidos por una peculiar idea de la creación; en Bartleby y compañía, de 2000, exploró el silencio y la renuncia a escribir a través de autores reales y ficticios; y en El mal de Montano, que obtuvo el Premio Herralde de Novela en 2002, volvió a indagar en la relación entre la vida y los libros. A esos títulos se suman Doctor Pasavento, Kassel no invita a la lógica y Montevideo, novelas en las que la identidad, la memoria y el propio acto de narrar se convierten en parte esencial de la historia.

El jurado también ha subrayado el humor, la ironía y la capacidad de experimentación de un escritor que se resiste a las clasificaciones convencionales. Su literatura incorpora citas, referencias culturales, juegos ensayísticos y personajes que parecen extraviarse en el laberinto de la creación, pero que terminan planteando preguntas sobre la autoría, la identidad personal y el futuro de la escritura. Traducida a más de treinta idiomas, su obra ha encontrado un amplio reconocimiento internacional, especialmente en Francia, donde recibió el Prix Médicis étranger por El mal de Montano y fue distinguido con la Orden de las Artes y las Letras.

El Premio Nacional de las Letras Españolas reconoce el conjunto de la labor literaria de autores cuya obra forma parte de la literatura española contemporánea, con independencia de que escriban en castellano o en cualquiera de las demás lenguas oficiales del país. Vila-Matas se incorpora así a una relación de galardonados en la que figuran nombres como Miguel Delibes, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Rosa Montero, Luis Mateo Díez, Cristina Fernández Cubas y Manuel Rivas, distinguido en 2024.

La concesión del premio a Vila-Matas supone el reconocimiento institucional a una trayectoria que ha hecho de la literatura un espejo capaz de reflejarse hasta el infinito, un juego de espejos en el que los libros hablan de otros libros y la ficción termina interrogando a la realidad que pretendía representar. En un tiempo en el que las fronteras entre lo verdadero y lo inventado se discuten dentro y fuera de las páginas, el escritor barcelonés ha construido durante décadas una obra que no ofrece respuestas sencillas, sino que invita al lector a desconfiar de las certezas y a descubrir que, a veces, la mejor manera de comprender el mundo consiste en volver a contarlo.