Cristina Fernández Cubas ha sido distinguida con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2026, el reconocimiento más importante de las letras en español, dotado con 125.000 euros.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha anunciado este martes el fallo del jurado en Madrid, que ha reconocido la originalidad, la excelencia y la coherencia de una obra que, durante más de cuatro décadas, ha contribuido a transformar el cuento contemporáneo y a ensanchar las fronteras de la literatura fantástica.
La decisión supone también una reivindicación de un género que, pese a su extraordinaria tradición literaria, ha vivido durante décadas a la sombra de la novela en el mercado editorial. Fernández Cubas ha dedicado buena parte de su carrera a demostrar que el relato breve no es una estación menor de la literatura ni un ejercicio de aprendizaje para aspirantes a novelistas, sino una forma narrativa con sus propias exigencias y posibilidades, capaz de alcanzar en unas pocas páginas una intensidad que no necesita cientos de ellas para dejar huella.
El jurado ha subrayado precisamente esa contribución al considerar que su trayectoria ha servido para revalorizar el relato breve como una forma de expresión autónoma, capaz de alcanzar la máxima intensidad estética y hondura existencial. También ha destacado su precisión narrativa, el dominio del punto de vista y la administración de los silencios, elementos que permiten a la escritora construir historias donde lo aparentemente familiar termina convirtiéndose en un territorio extraño y donde las explicaciones no siempre llegan para tranquilizar al lector.
Nacida en Arenys de Mar, Barcelona, en 1945, Cristina Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo y ejerció esta última profesión antes de consolidarse como una de las narradoras más singulares de la literatura española contemporánea. Su debut literario llegó en 1980 con ‘Mi hermana Elba’, un libro de relatos que anticipaba buena parte de las obsesiones que después recorrerían su obra, desde la fragilidad de la memoria hasta las zonas oscuras de las relaciones familiares, pasando por la percepción engañosa de la realidad y la irrupción de lo inexplicable en escenarios cotidianos.
A aquel primer libro siguieron títulos fundamentales como ‘Los altillos de Brumal’ (1983), ‘El ángulo del horror’ (1990), ‘Con Ágatha en Estambul’ (1994) y ‘Parientes pobres del diablo’ (2006), con el que obtuvo el Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. La recopilación ‘Todos los cuentos’, aparecida en 2008, recibió el Premio Ciutat de Barcelona de Literatura en Lengua Castellana, el Premio Salambó y el Premio Cálamo Libro del Año, consolidando una trayectoria que había encontrado en la brevedad narrativa una de sus mayores fortalezas.
Su literatura se mueve en una frontera donde lo real y lo fantástico dejan de ser territorios claramente delimitados. En sus historias, una casa, una conversación, un recuerdo de infancia o una relación entre hermanos pueden convertirse en el escenario de una inquietud que crece sin necesidad de recurrir a artificios espectaculares. Fernández Cubas prefiere que el misterio se instale poco a poco, que el lector advierta que algo no encaja y que, cuando termine la historia, todavía conserve algunas preguntas sin respuesta.
Esa misma capacidad para explorar los pliegues de la experiencia humana está presente en ‘La habitación de Nona’ (2015), uno de sus libros más celebrados, que obtuvo el Premio de la Crítica, el Premio Dulce Chacón y el Premio Nacional de Narrativa. También ha cultivado la novela, con títulos como ‘El año de Gracia’ (1985), ‘El columpio’ (1995) y ‘La puerta entreabierta’ (2013), esta última publicada bajo el seudónimo de Fernanda Kubbs, además del teatro, las memorias y el ensayo. En ‘Cosas que ya no existen’ (2001) abordó el territorio de la memoria personal y obtuvo el Premio NH de Relato.
El Cervantes llega después de que en 2023 recibiera el Premio Nacional de las Letras Españolas, un reconocimiento al conjunto de su producción que ya situaba su nombre entre las figuras esenciales de la narrativa en español. Con el galardón anunciado este martes, Fernández Cubas se convierte en la séptima mujer que obtiene el Cervantes desde su creación, después de María Zambrano, Dulce María Loynaz, Ana María Matute, Elena Poniatowska, Ida Vitale y Cristina Peri Rossi.
La escritora ha recibido la noticia reivindicando también el carácter colectivo del reconocimiento y señalando que se trata de un premio para todos los cuentistas, una declaración que encaja con el sentido de un fallo que trasciende su propia bibliografía para poner en valor una manera de entender la literatura.
El jurado ha estado presidido por Gonzalo Celorio, ganador del Cervantes de 2025, y ha contado con representantes de distintas instituciones académicas y culturales del ámbito hispánico. La ceremonia de entrega tendrá lugar el próximo 23 de abril de 2027 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, coincidiendo con la celebración del Día del Libro.
Con la elección de Cristina Fernández Cubas, el Cervantes reconoce una obra que ha sabido encontrar en lo invisible una materia narrativa de primer orden y recuerda que la literatura no necesita levantar grandes arquitecturas para alterar la mirada de quien se acerca a sus páginas, porque a veces basta una historia aparentemente pequeña para que, después de leerla, el mundo cotidiano ya no vuelva a parecer exactamente el mismo.