La gasolina encadena once semanas de subidas y vuelve a poner el combustible en el centro del debate

El precio de los carburantes vuelve a apretar a los conductores españoles. La gasolina suma ya once semanas consecutivas de incrementos y ha alcanzado un nuevo máximo anual, mientras el diésel ha retomado la senda ascendente después del descenso registrado la semana anterior, hasta situarse de nuevo por encima de los 1,80 euros por litro.

Los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, correspondientes a la semana del 8 al 14 de septiembre, sitúan el precio medio de la gasolina de 95 en España en 1,866 euros por litro, un 2,88% más que siete días antes. El gasóleo alcanza los 1,834 euros, después de encarecerse un 2,17%.

La evolución de ambos combustibles ha dejado además una situación poco habitual. La gasolina continúa siendo más cara que el diésel, una circunstancia que se produjo por primera vez desde marzo la semana pasada y que se mantiene ahora, en buena medida por las diferencias en las medidas fiscales aplicadas a ambos carburantes.

El comportamiento del gasóleo resulta especialmente significativo porque su descenso de la semana anterior estuvo relacionado con la ampliación de la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Desde el 1 de septiembre, el descuento aplicado al diésel se elevó hasta los 20 céntimos por litro después de que el precio de este combustible se disparara durante julio.

La gasolina recibió una rebaja menor, de cinco céntimos por litro, frente a los diez céntimos previstos inicialmente. La nueva subida del gasóleo ha absorbido en apenas una semana buena parte del efecto que tuvo la medida en los surtidores.

La presión sobre los precios llega después de varias semanas de tensión en los mercados energéticos, condicionados por la evolución del petróleo, la situación geopolítica y las dificultades en el mercado internacional de productos refinados.

El precio que paga el conductor, en cualquier caso, no depende exclusivamente de la cotización del barril. También intervienen el coste de la materia prima refinada, el transporte y la logística, los márgenes de comercialización y la fiscalidad. Además, los movimientos del petróleo no se trasladan de manera inmediata al surtidor, sino con cierto desfase temporal.

Con los precios actuales, llenar un depósito de 55 litros se ha convertido en una operación que supera los 100 euros tanto para los vehículos de gasolina como para los diésel.

En el caso de la gasolina, el coste medio alcanza los 102,63 euros, unos 21 euros más que hace un año. Para un depósito equivalente de gasóleo, la factura asciende a 100,87 euros, alrededor de 23,30 euros más que en septiembre de 2025.

La diferencia acumulada desde finales de junio resulta especialmente significativa en la gasolina, cuyo precio ha aumentado casi un 30% en ese periodo. El incremento mantiene al carburante en su nivel más elevado del año.

Los precios actuales siguen, no obstante, lejos de los máximos registrados durante la crisis energética de 2022. En julio de aquel año, la gasolina llegó a alcanzar una media de 2,141 euros por litro y el diésel llegó a los 2,10 euros.

Pese al fuerte incremento registrado durante el verano, los precios españoles continúan por debajo de la media comunitaria.

La gasolina de 95 se sitúa en España en 1,866 euros por litro, frente a los 2,063 euros de media en la Unión Europea y los 2,127 euros de la zona euro. En el caso del diésel, España registra 1,834 euros, mientras que la media comunitaria alcanza los 2,158 euros y la de la zona euro llega a 2,191 euros.

La diferencia es todavía más visible respecto a algunos de los grandes mercados europeos. Esta semana, el precio medio del gasóleo alcanza los 2,290 euros por litro en Francia, 2,152 en Portugal, 2,190 en Italia y 2,426 en Alemania.

En Canarias, la evolución de los carburantes tiene una lectura propia. El Gobierno autonómico mantiene durante septiembre el tipo cero del IGIC aplicado a los combustibles después de comprobar que el diferencial de precios de los productos energéticos respecto al año anterior continúa superando el umbral establecido para mantener la medida.

La decisión forma parte del paquete de medidas adoptado por el Ejecutivo autonómico como respuesta al encarecimiento energético provocado por la crisis en Oriente Medio. El tipo cero se mantiene, de momento, durante todo septiembre, mientras que agricultores y transportistas cuentan además con un régimen específico de devolución del impuesto sobre combustibles.

El impacto sobre las islas está siendo especialmente relevante. Los datos publicados esta semana sitúan el encarecimiento interanual de los carburantes en Canarias cerca del 30%, en un contexto en el que el transporte es uno de los componentes que más está presionando los precios.

El propio Instituto Canario de Estadística mantiene un registro semanal de los precios de gasolina y gasóleo en las estaciones de servicio de cada una de las islas, lo que permite observar que la evolución no es idéntica en todo el Archipiélago.

Para una economía insular como la canaria, el precio del combustible tiene además un efecto que va más allá del conductor particular. El transporte de mercancías, la actividad turística, el sector primario y el desplazamiento entre municipios soportan directamente el incremento de los costes energéticos.

La subida nacional llega así a Canarias en un momento en el que la Administración autonómica mantiene medidas fiscales extraordinarias para intentar amortiguar el impacto. El problema es que las ayudas y las rebajas tributarias pueden contener una parte de la factura, pero no eliminan la presión que genera un mercado energético internacional que continúa trasladando sus tensiones hasta los surtidores.

Y mientras la gasolina encadena su undécima semana de subidas, llenar el depósito vuelve a convertirse en uno de los gastos que más rápidamente nota el bolsillo de las familias.