Peste, sarampión, COVID y gripe: el otoño devuelve los virus al primer plano

Una posible infección por peste neumónica en Rusia, una emergencia por un brote de sarampión en Nueva York y el repunte del COVID en España coinciden con el comienzo de la temporada de infecciones respiratorias. Canarias ya ha puesto en marcha su campaña de vacunación frente a la gripe, el coronavirus y el virus respiratorio sincitial.

No existe una relación epidemiológica conocida entre estos episodios ni los datos disponibles permiten hablar de una nueva amenaza sanitaria mundial. Son enfermedades diferentes, con mecanismos de transmisión y circunstancias distintas. Pero su coincidencia en el calendario devuelve los virus y las enfermedades infecciosas al primer plano justo cuando comienza el otoño.

En Rusia, la Organización Mundial de la Salud ha pedido información a las autoridades después de la muerte, el pasado 2 de octubre, de una trabajadora de un laboratorio de Irkutsk especializado en el estudio de patógenos peligrosos. Se investiga si la causa pudo ser una infección por peste neumónica, aunque el diagnóstico no ha sido confirmado oficialmente.

La OMS considera actualmente muy bajo el riesgo para Europa y las autoridades rusas aseguran que la situación está controlada. Las personas que estuvieron en contacto con la fallecida permanecen bajo vigilancia y, hasta el momento, no se han comunicado nuevos casos confirmados.

El interés del episodio reside también en las circunstancias. La fallecida trabajaba en un centro especializado en el estudio de microorganismos peligrosos y la peste existe de forma natural en determinadas zonas de Siberia. La peste neumónica puede transmitirse entre personas a través de gotículas respiratorias y constituye una de las formas más graves de la enfermedad.

A miles de kilómetros, Estados Unidos afronta un problema mucho más tangible. Nueva York ha declarado una emergencia estatal por un brote de sarampión que ya ha dejado más de un centenar de casos. El episodio forma parte de un repunte nacional que ha llevado a Estados Unidos a registrar este año miles de infecciones, en un escenario que las autoridades sanitarias consideran especialmente preocupante por tratarse de una enfermedad prevenible mediante vacunación.

El sarampión había sido declarado eliminado en Estados Unidos en el año 2000. La pérdida de cobertura vacunal en determinadas comunidades ha favorecido, sin embargo, la aparición de nuevos brotes.

España afronta un escenario diferente. Las infecciones respiratorias agudas han entrado ya en fase epidémica y el COVID vuelve a ganar terreno con la llegada del otoño.

La tasa de infecciones respiratorias ha alcanzado los 478,2 casos por cada 100.000 habitantes, después de aumentar un 28,2% en una sola semana. El SARS-CoV-2 presenta actualmente una positividad del 27,2% entre las muestras analizadas en Atención Primaria, mientras que la gripe se sitúa todavía en niveles mucho más bajos, alrededor del 4,1%.

El dato resulta importante porque permite distinguir entre lo que está ocurriendo ahora y lo que puede suceder en las próximas semanas. El COVID ya está circulando con intensidad, mientras la gripe todavía no ha alcanzado su momento de mayor actividad.

Y precisamente por eso las autoridades sanitarias han comenzado ya la campaña de vacunación. En Canarias, la Consejería de Sanidad inició el 5 de octubre la campaña de inmunización frente a la gripe, el COVID-19 y el virus respiratorio sincitial entre los colectivos considerados prioritarios. La estrategia pretende adelantarse a la temporada de mayor circulación de estos virus y proteger especialmente a las personas con mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

La campaña incluye también la vacunación antigripal infantil mediante administración intranasal en los colegios para los niños de 3, 4 y 5 años, una medida destinada a aumentar la cobertura entre los más pequeños y reducir al mismo tiempo la transmisión del virus.

El mensaje sanitario para estas semanas no es, por tanto, el de la alarma, sino el de la prevención.La experiencia de los últimos años dejó una lección que conviene no olvidar: las enfermedades respiratorias aumentan cuando llega la temporada fría y determinados grupos de población pueden sufrir consecuencias especialmente graves. La vacunación de las personas para las que está recomendada, la ventilación de los espacios cerrados y cierta prudencia cuando aparecen síntomas siguen siendo medidas sencillas para reducir riesgos.

La gripe, además, no es una enfermedad menor para las personas vulnerables. Aunque todavía se encuentra lejos de los niveles que puede alcanzar durante el pico de la temporada, su circulación suele aumentar progresivamente a medida que avanza el otoño y llega el invierno. Por eso Canarias ha empezado a vacunar ahora y no cuando los hospitales estén llenos.

La peste bajo sospecha en Rusia, el sarampión en expansión en Estados Unidos, el COVID al alza en España y una campaña de vacunación que comienza antes de que la gripe despliegue toda su fuerza.

No hay una pandemia detrás de esta coincidencia. No hay tampoco un enemigo común ni una conexión demostrada entre los diferentes episodios, pero sí hay una advertencia que se repite cada otoño, los virus no desaparecieron y la mejor manera de recibirlos sigue siendo llegar preparados.